Fronteras.

Más allá de las fronteras del mundo existen sobre nosotros unos rumores, dicen que nos hemos perdido en nuestro propio mundo, con diferencias de razas y estatus sociales, nadie nota la ausencia de la solidaridad, y sólo es notable el idilio de la igualdad cuando es nuestro.

Marcas y consumo es un beso seductor, pero el alma implora por amor, necesitamos versos que creen conciencia, sin rimas ni métricas, sólo los puntos esenciales; ser un ser humano auténtico y lleno de sensibilidad, crecer a través de la palabra que promueva la paz.

©Isamar De León.

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Flores a tu puerta.

Dulcísimas fueron tus quejas que me llegaban, cuando me decías que la sombra de mi mirada a ti te asechaba, y te turbaba el pensamiento con caricias mías.

Fueron mías tus mañanas, salías descalza a la galería, vestida de seda y gotas de rocío, probando el dulce y amargo de tus ojos cafés ¡cuélate del lado de mi alma!

Y tú de aquel lado de la calle, me leías los labios, hurgabas en mi pecho esperando que me atreviera a hablarte, y yo unido al temor de no ser correspondido, me conformaba con soñarte.

No hace falta que te hable, ni que corra hacia tu casa, porque soy el que en silencio cada tarde deja flores en tu puerta, el que sólo con verte hacia ti vuelca toda su dicha, y tú lo sabes ¡porque sonríes ilusionada!

© De León Isamar.

Beso vencido.

A mi volverás sueño de amor de antaño, regando con ruegos una ilusión marchita, tan inoportuno como ese sol que se oculta en verano, y me deja desnuda bajo el frío de la luna. ¡Qué importa ya si vuelves con aquel beso rancio!

Volverás con ojos de afán y de tristeza, bajo una sombra negra de traiciones y desdichas, suplicando con rosas y palabras, que con piadosa poesía vuelva a revivir tu alma. ¡Qué importa ya si vuelves con aquel beso vencido!

Volverás justo cuando el bello sol ante el ocaso, haya pactado junto a otro esplendor un nuevo mañana, besos de rocío que abrirán mi flor y florecerán mis ilusiones junto a otro jardín muy lejos de tu engaño.

¡Qué importa ya si vuelves con ese beso que fue mío!

©De León Isamar.

Soy Poema.

Erase una vez; en ese cuerpo sin alma, en ese mundo de sueños que devoraban el día, erase ya el momento de vivir sin vagar junto a los demonios y sus terrores, de tender al sol su rostro y escapar del recuerdo tormentoso que la mantenía presa.

Así empezó a buscar sin parar un nuevo destino, a perderle el miedo al camino y a combatir las noches de insomnio con una oración ilusoria, que la llevaba a aquel viejo árbol, y entre epifanías y anhelos se fue desvistiendo la tristeza.

Escuchó por un instante su nombre, recordó de donde venía, pero no regresaría en donde no llegaba la primavera. Imaginó un nuevo lugar, y allí se dirigió, recogiendo flores y silbando, desnuda recorrió un torrencial deseo, al convertirse el pájaro, en el poeta que la guiaba con palabras y trinos a su nuevo destino.

Había llegado por fin, había vencido el frío, latía el corazón en su pecho, vestida de flores y con una sonrisa batió sus alas contra el tiempo y una rama, alzó su vuelo hacia el reflejo de sus propios ojos alegres y risueños.

© De León Isamar.

Colapso

Rueda el botón sobre el cuello teatral, que desde arriba ignora las miserias ajenas. ¡Ay, qué mal si hace sol en busca del honor! La cuestión es que todos tienen razón aún fuera de quicio.

Fingen no llenarse de vanidad o lo mismo: que es la exquisita mugre disfrazada de una sonrisa; publicidad pícara y precisa en el homicidio de la verdadera belleza.

Rueda el caballero cortés en otro tiempo, la arrolladora realidad amenaza con suspender la cordura, y el intelecto irónico intenta una alianza a discreción con su caballo.

© De León Isamar.
📸 – Masao Yamamoto.

Safo de Lesbos

Ardo en Hades, y tu Safo mediadora no te conmueves, así como le pedías a Afrodita te pido a ti ¡sálvame de mí!

Y es que todo es blanco y rojo, miro tu cielo sobre mi infierno.

¡Toco las liras del deseo!

Te ruego tomes mis manos,
encamina mis dedos,
siente lo que siento, parte en dos mi corazón.
Estoy a la deriva, te veo
escucho cada verso tuyo
es un cántico abrasador.

¡Toco las liras del amor!

Me ha cautivado un misterio, pronto será revelado, temo enamorarme ¡Oh pues tú sabes
cuán difícil es amar a un dios!

© De León Isamar.

#poem #poema

La mujer

Es la que se odia y se ama, bajo la luz vaga de la luna que alumbra su perfumada gracia, es la única que puede llevar un vestido rojo y lucir con elegancia. Aunque ser mujer no es sólo ser bella, ni llevar un pintalabios a donde quieras que vayas, no es sólo recibir rosas, ni saber coquetear con el hombre del mercado por rebajas.

No es peinar en el salón cada sábado su pelo, ni quejarte porque te molestan los tacones. Mujer es la que triunfa, dueña de un cielo que es su casa, y de unos ángeles que son sus hijos, es la que por ser bendecida aguanta dolores para dar la vida.

Su belleza no es sólo física, la lleva en su alma, dulce y tierna. La mujer es el deleite del hombre, la delicada creación de Dios, el perfume de las rosas, una mujer da de comer, alimenta con versos al poeta, llena de pasiones al hombre, y es que una mujer es ¡tantas cosas!, cosas que no puedo describir, es la madre del amor, de las flores, y la más cautivadora de las sonrisas.

Mujer, eres hermosa, lo físico te resbala ante tan bellas alas. Paloma serena que lo sabes todo, has perfumado el cielo y tu sonrisa es la causante de que brillen las estrellas.

© De León Isamar.
📸 – Ana (mi hermosa madre)