Embriaguez desvergonzada.

De repente, recordó su nombre
deslizándose sobre su lengua olvidada,
divagando sobre el jardín del pensamiento,
aparecía ante sus ojos,
enriquecía paulatinamente su garganta,
avanzaba galopando entre los fulgores del momento y desaparecía tras las cortinas de otra piel.

Cualquier suave perfume descubría su silueta,
penetraba con traición las tierras vecinas,
las ocupaba satisfecho sin sentirse dueño,
dueño era sólo de la embriaguez desvergonzada, que le impedía encontrarla.

Daba vueltas sobre los techos de paja,
empapado en sidra confundía la escoba con su boca,
y en líneas rectas caían sus cejas sobre la almohada.

La mañana era un revoltijo de sentimientos,
el pasado reemplazó el presente y
vivía en la incertidumbre de un final que no llegaba.
Aún sigue vivo al pie de la colina, entre la vereda del olvido y el camino del angustioso recuerdo.

© De León Isamar.
Imagen – pinterest

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2 comentarios en “Embriaguez desvergonzada.

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